sábado, 31 de mayo de 2008

Si en sueños te entregan una rosa


José durmió impaciente, no olvidaba las lágrimas de María rodando por la redondez de su rostro. Solo deseaba lo mejor ; quería ser bálsamo, y aunque el problema de ella le era ajeno, sentía impotencia.
La noche lo sorprendió entre el cansancio y pensares, y se durmió.
Así se encontró Con Malock , el encargado de cuidar los rosales, rosales sin espinas.
José contempló el trabajo de aquel tan distinto ser, admirando su sabiduría. Se acercó tímidamente, aquel gnomo sabio, tomo en sus manos las rosas blancas, acariciándolas y dijo:” no se deben cortar jamás”-, sin dar más explicación. Tomó una rosa de color rojo muy perfumada y se la entregó.
José despertó transpirado y tomó un baño.
Mientras desayunaba, Marta le llamo por teléfono para agradecerle la rosa roja

1 comentario:

Alichín dijo...

La amistad es algo tan grande, cuando es verdadera, que cualquier milagro es posible en su nombre.
Bello relato y hermosa ilustración. Felicitaciones.
Un fuerte abrazo. Alichín