sábado, 31 de mayo de 2008

El Mendigo


Un infeliz pordiosero
Sobre bancos reclinado,
Dormitaba fatigado
De tanto pedir y andar…,
Andar andando en nadas.
Un joven de prisa iba,
Tropieza con el anciano,
Lastimando su dolida mano,
Volvió la vista sin mirar
Ni disculpa alguna;
Como era un infeliz
Sin fronteras ni fortuna
No tuvo pena ninguna
Del daño que le ha causado
Entonces, el anciano dijo:
“Anda, así por la vida
Otros harán iguales daños
Y no tendrán compasión”
Se hielan las amistades,
Se deshacen las riquezas,
Los todos son nada,
La agonía es lenta,
Las miradas esconden,
Y la ayuda desaparece
Cuando uno no vuela alto.
Bien lo sabe el pordiosero,
De tantos que lo han tropezado
Sin pedir perdón o disculpa,
De tantos días y noches
De calle en calle
Con manos extendidas
Y débil ya su voz,
Tan débil e imperceptible;
que una madrugada
Con mano extendida
Dormido viajo a los Cielos.
Un infeliz pordiosero
Descansa sus cansados huesos,
Sus fatigados músculos,
Su dolida vida,
Y su espíritu en calma esta.
Feliz sueño eterno
Amigo pordiosero.

1 comentario:

María Jorgelina dijo...

Hola Maria del Carmen: Crecí con ese poema el pordiosero. Me lo decía mi abuela una y mil veces hasta que lo aprendí de memoria. Pero es muy diferente al que vos escribiste. ¿Sabés quién es el autor? Saludos, Jorgelina