domingo, 26 de octubre de 2008

La Joven Del Arpa

H abía una vez una joven huérfana de padre a sus 18 años , heredo de él un arpa, que tocaba como ninguna!, y de su música emanaban dones por doquier.
En su ciudad todos la querían, Ella era su nombre,con una sonrisa y reverencia siempre saludaba, no hacía distingos de ningún tipo.
De sus buenos modos, su delicadeza sumado a su belleza natural se desprendía la admiración de muchos admiradores y pretendientes , pero pocos se atrevían a acercársele.
Un día domingo luego que Ella diera la función parroquial, el joven Alcimides se le acercó e invito a almorzar a su casa junto a su madre.
Ambas aceptaron , luego de cierta insistencia.
En el carruaje que los trasladaba el joven ampuloso no cesaba d hablar.
Al llegar a la gran casona, presto le tendió la mano para bajar, y luego a su señora madre.
Una vez en el almuerzo continuó un su discurso.
Al llegar al té, lo tomaron sin ganas , con cierta desconfianza, pero imperaban los buenos modales.
Una vez finalizado, la madre le agradeció al joven su atención y se presto a retirarse junto a su hija.
En ese instante el joven largo una colosal carcajada, diciendo que todo el que entraba a su propiedad jamás salía de ella.
Encerradas ambas, sin saber que hacer ni a quién acudir, solo se mantenian en abrazos y rezos.
Una mañana la joven comenzó a cantar ciertos parráfos de música, y ante el estupor de todos sintieron ruídos de cadenas, la joven no podía parar de cantar, y así continuó,al hacerlo se estaban liberando todos los detenidos por Alcimides.
De ese modo todos pudieron huir.
Madre e hija rápidamente corrieron por senderos hasta su casa, allí reposaron, comieron algunas frutas, quesos y té con miel.
Pasaron varios días y ambas iban camino al pueblo cuando ante sus ojos veían a vecinos que se estaban marcahndo porque el perverso joven había comprado todas las tierras.
Nuevamente ambas se refugiaron en su casa, hasta tener más claro todo.
En altas horas de la madrugada golpearon a la puerta.
Nadie contestó ni madre ni hija.
Una dulce voz dijo pronto abran y escuchen, deben irse ya, Alcimides mando a incendiar todo.
Entonces ambas corrieron abrieron la puerta y un niño de corta edad con sonrisa de miel y ojos de esperanza junto a un bolso les indicaba un sendero.
La joven pronto tomo el arpa y le colocó al funda más un bolso y otro dónde colocó libros, la madre lo impresecindible y sobre todo alimentos.
El niño sonrió.
Los tres corrieron.
Llegaron a un paraje, dónde un arroyo corría, y todo era muy verde.
Allí comieron algo en silencio.
L a joven comenzó a tocar el arpa y mientras lo hacía la vegetación comenzó a abrirse y se vislumbró una hermosa ciudad.
El niño, se transformo en un apuesto joven.
Y entonces dijo:
"Mi nombre es Almiro, soy el dueño de estas tierras, y permanecieron ocultas hasta que yo fuera desencantado y explico que Alcimides es un brujo, que se mantiene joven merced a pócimas secretas, que para hacerlas tomaba prisioneros extrayendóle sustancias vitales. Sólo la música de un arpa tocada por una doncella podía deshacer los embrujos hechos por él y desterrarlo."
Perplejas madre e hija no tenían que decir.
El joven indico que sería bueno descansar un poco.
Y les sugirío ir hasta una de las casas, dónde una señora mayor muy afable las atendió.
A la mañana siguinete, vieron que todo era un hermoso jardín, pleno de flores, árboles añosos, y mariposas por doquier, alegres aves y corredizas ardillas
Allí se quedaron cotempalndo.
La madre ya no trabajaba tanto, solo se dedicaba a la costura y su hija como maestra.
Ambas vivían cómodamente.
Habían pasado tres años, el joven Almiro pidó la mano de Ella, quién acepto y pronto contrajeron enlace.
Vivieron un tiempo muy largo.
Un día Almiro dijo a Ella que había un paraje mágico que estaba helado merced al nefasto Alcimides, y que para ir solos se podía ir en una embarcación, y antes había sido un lago de cristal y todo alrededor se vivía en magia; Y ahora no se puede, esta pérdido, lo dijo compunjido.
El tiempo transcurrió.
En un atardecer , Ella se marchó sin nada decir, y se internó con una emabrcación que secretamente había mandado construir, y se adentró.
Paro en un sitio, tomo varios cirios los encendió y comenzó a tocar el arpa,
y poco poco todo se iba normalizando, las aguas se cristalizaron y surgió el lago de cristal, las aves nocturnas cantaron al son del instrumento, el cielo se puso azul, la luna iluminó, y un galope de caballo se sintió acercar era Almiro que a Ella venía abuscar, pleno de goce y alegría.
Ambos vieron como todo iba tomado nueva forma y volvía a resurgir áquel edén pleno de gracia que una vez ha sido la casa de todos, Gaia, nuestro planeta Tierra.
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El universo permita que con Amor Universal nuestro planeta sea ese edén que alguna vez ha sido, y si no la sido que lo sea por tanta belleza que aquí hay!

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